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Entrevista a César Menegazzo, director de Wussmann

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Artículo de Gabriel Levinas publicado en Ñ la semana pasada

“Cómo empezar a comprar arte”

(o Manzanas eran las de antes)

Mientras pensaba en esta columna, recordé las manzanas de antes, más pequeñas, de color y tamaño desparejos, pero dulces, ácidas y crocantes al mismo tiempo. Mi padre solía decirme cuando yo las saboreaba con avidez: “One apple a day keeps the doctor away”.
Hoy las manzanas son mucho más grandes, parejas de color y tamaño, lustrosas, pero arenosas por dentro, sin sabor y probablemente nos enfermen de productos químicos.
Después de comprobar cómo cambian los artistas que el público consagra a través de los años, los críticos que el lector valora o el coleccionista que ostenta el mejor conjunto de obras del momento, se puede concluir que difícilmente se pueda determinar quién  de los que se supone que sabe, realmente sabe.
En otros tiempos, una forma de aparentar conocimiento era buscar exitosos afuera, antes de que la  información llegara a Buenos Aires (otro lugar de la Argentina casi no importaba) y, con alguna leve modificación, copiarlo acá.
Hoy en día, a los copiones les resulta complicado tener información que otros ya no tengan, por razones que no vale la pena enumerar. El problema más difícil de resolver  para ellos y para los críticos es detectar la originalidad a través de la fechas de realización; sólo les queda entonces la sensibilidad y la intuición para apuntar al verdadero artista. Otra vez como al principio.
Después vienen los rescates de artistas olvidados, o poco conocidos o resurgidos, como es el caso de muchos geométricos que durante décadas habían perdido vigencia.
Pero aun sin entrar a discutir su calidad, para poder resucitarlos se necesitan condiciones que nada tienen que ver con su calidad.
En principio y fundamentalmente, antes de iniciar el proceso tiene que haber mucha obra disponible y factible de ser acopiada.
Luego conseguir involucrar a varios coleccionistas de moda; ahí empieza el baile que todos conocemos.
Si el artista es buenísimo pero sólo hay disponibles algunas pocas obras y el resto ya está colgado en casas de gente de clase media que no pertenece al juego, sufrirá el proceso inverso: se irá depreciando de manera lenta y segura.
¿Cómo, entonces, uno debe aconsejar a quien se inicia  y quiere comprar algún cuadro para colgar en su casa?
¿Le sugiere lo que es bueno o le ofrece lo que puede tener chances de aparecer entre limusinas y Lía Crucet, para subir rápidamente de precio gracias a ello?
Creo que es un buen momento para reflexionar acerca de si los artistas, críticos, curadores y coleccionistas no debiéramos intentar poner  adelante los valores artísticos de las obras.
Pero, mientras nos ponemos de acuerdo, voy a sugerir una buena manera de orientarse: es tratar de escuchar en las reuniones donde se juntan  todos ellos si se discute de arte o de precios.
Y además observar si  el artista que uno está por comprar está presente en cada uno de los acontecimientos “importantes” con una copa de vino o champagne en sus manos, en lugar de estar trabajando en su taller. Quienes tuvieron en cuenta estos dos datos en la historia del arte de los últimos tres siglos difícilmente se equivocaron. Pudieron atravesar las cáscaras lustrosas y perfectas; consiguieron, con esa simple receta, encontrar las manzanas más sabrosas.
Gabriel Levinas

Galería Wussmann

Venezuela 570, Buenos Aires

arte@wussmann.com

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SOBRE LA MESA REDONDA DE GALLERY NIGHTS EN WUSSMANN

HAY QUE ESTAR EN LAS TRINCHERAS PARA VERLO

DSCN5390_2POR CLAUDIA REALI

Volaron lanzas en la Mesa sobre Mercado y Subastas en Wussmann. El jueves con Daniel Ojeda de ARSENAL, nos codeamos con un público entusiasta y una mesa de panelistas que se dijeron todo, con Laura Batkis como árbitro de las jugadas. Un partido para no perderse.

En los 60 minutos se tocaron temas tan picantes como latrasparencia de las casas de subastas en los números, las obras que se dicen vendidas y reaparecen en oferta a los pocos días y el cáncer de las obras falsas en la Argentina.

Sin diapositivas interminables, sin oradoresmonopolizadores, un feliz encuentro entre quienes estudian el mercado del arte argentino. En resumen:

  • Adrián Gualdoni Basualdo de DGB despabiló a la audiencia reafirmando lo que se comenta desde hace meses en BloombergNingún coleccionista quiere vender obra de los grandes maestros por miedo a sentar un mal precedente. Pero como consecuencia,se vende (casi) todo de lo que sale a subasta.
  • También agregó en tono optimista que si el mercado local baja un 35% (número de los pronósticos para el mercado internacional), ”estamos muy bien”. Bueno,tal vez exagero cuando digo que fue un encuentro feliz. El pico del arte contemporáneo ya pasó. Pero es cierto que si consideramos el contexto, esto nos pone en mejor posición que la industria del turismo.
  • Por su parte Nahuel Ortiz Vidal, de Subastas Roldán anunció la subasta del próximo 30 de septiembre, la primera de arte contemporáneo argentino. Eso sin contar la subasta de Sendrós este año de su propia colección y las experiencias en Rosario de La Fugaz desde el año pasado.
  • Mari Jo Cardinal (UP) definió el rol de las empresas consultoras de arte como un proceso donde se definen un presupuesto, un estilo y un tipo de obra a comprar. Por su parte el director de DGB estuvo de acuerdo y reafirmó que el coleccionismo no es una aventura, y que en lo personal desalienta la mirada financiera sobre el arte como una inversión. “Se entra rápido pero se sale despacio”. Algo así como irte el sábado a Chascomús y tratar de volver el domingo a las 18 a capital. No way José.
  • El asesor mostró su lado arty al sugerir que si se desea hacer una compra especulativa, es preferible “comprar un bono del tesoro de los EEUU, enmarcarlo y colgarlo en la pared.” Duchamp estaría orgulloso.

Ahora a los bifes: El ambiente se puso tenso cuando desde el público cuestionaron a los curadores de moda, que posicionan a artistas de moda, en las galerías de moda.

No se vos pero yo tengo fe en la especie humana, y las modas pasan, y los coleccionistas no son tontos. “Hoy lo que te dicen que hay que comprar, no lo compres”, fue la paradoja de la velada.

Un cierre de lujo, sentenció Batkis.

Galería Wussmann

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Gallery Nights en San Telmo

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En el marco de la Semana del Arte y el Gallery Nights de San Telmo, se llevó a cabo en la galería WUSSMANN una conferencia coordinada y moderada por Laura Batkis sobre mercado argentino en subastas de arte. Integraron el panel Cristina Carlisle de la casa subastadora Christie´s , Marie Jo Cardinal , profesora de la cátedra Mercado de Arte de la Universidad de Palermo, Nahuel Ortiz Vidal, director de la casa de subastas Roldán, Adrián Gualdoni Basualdo, director de Consultart/DGB y Marcela Sánchez Zinny, de SZ Consultora.

Asistió alrededor de un centenar de personas y el público participó dialogando con los panelistas. Adrián Gualdoni Basualdo comentó que el mercado cayó un 35 % por la crisis global. Por su parte Cristina Carlisle relativizó la crisis, alegando que ciertas subastas internacionales- la subasta de la colección de Yves Saint Laurent y Pierre Bergé, por ejemplo-, alcanzaron muy buenos resultados. Respecto del mercado argentino en subastas, Nahuel Ortiz Vidal afirmó que las obras de menos de 50.000 dólares se venden, mientras que las obras mas importantes son retenidas por sus dueños, quienes especulan con un aumento de precios en un futuro cercano.

Marcela Sanchez Zinny expresó que cuando  el mercado es “inflado” artificialmente los precios tarde o temprano caen, mientras que cuando se construye más sólidamente hay un crecimiento sustentado en demanda y no en especulación, que perdura a través del tiempo.
Adrián Gualdoni Basualdo recordó una máxima que estaba a la vista en el escritorio de la precursora Galería Wildenstein “Hay que comprar con audacia y vender con paciencia” . Al término de la conferencia, se visitó la galería.

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Galería Wussmann

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RICKY, film de François Ozon, que se relaciona con dos obras de Gabriel Grün

El amor me da alas para poder volar. El director François Ozon toma esta frase muy literalmente en su nuevo film. Muy conocido por su anterior obra 8 Women, Ozon presenta un realismo social muy sobrio, que se va convirtiendo a lo largo de su proyección en una peterpanalogía. Se trata de la historia de un niño al que le crecen unas alitas como de pollo en la espalda y … VUELA !!!

Dos cuadros exhibidos en la exposición de Gabriel Grün en Wussmann unas semanas atrás, fueron vistos por Ingrid Müller-Farny, actriz teatral berlinesa que estaba de paso por Buenos Aires para un recital de Toten Hosen, la banda punk de Düsseldorf. Vió los cuadros y me dijo, “esto me hace acordar a una película que ví en el Festival de Berlín antes de salir de viaje hacia Buenos Aires… cuando llegue de vuelta te paso los datos”

Gracias Ingrid !

CMC

Pollo, óleo sobre tela de Gabriel Grün (2008)

Pollo, óleo sobre tela de Gabriel Grün (2008), Galería Wussmann

Fruto, óleo sobre tela de Gabriel Grün

Fruto, óleo sobre tela de Gabriel Grün, 2008, Galería Wussmann

Galería WUSSMANN: Venezuela 570, Buenos Aires

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Julio Sánchez con Lalo Mir en La Vida es Arte

Imperdible diálogo !

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Diálogo con Gabriel Grün antes de su muestra de Marzo 2009 en Wussmann

Soy un preciosista

Gabriel Grün es un rara avis dentro del mundo de los artistas jóvenes, lejos de la estética trash, de los guiños “modernos” y de cierta exaltación del naif que se ve en muchos de sus coetáneos, Grün pinta como los de antes, y verlo trabajar deja en claro que se toma en serio, y con cierto apostolado, su papel como artista. Su proclama es recuperar el “oficio” de la pintura, en una línea cercana a la pasión que pone un ebanista o un orfebre en sus obras.
En su casa- estudio del Abasto, donde vive junto a la escultora Lorena Guzmán, está trabajando en las últimas obras que formarán parte de la muestra que se inaugura en Wussmann el próximo 31 de marzo. Entre óleos preparados por él a la vieja usanza, un espejo convexo que domina la escena y algunas telas en blanco que esperan su turno con ansiedad, Grün ensaya su próximo paso en esta cruzada por pintar cada vez mejor.

Contanos sobre qué va a tratar la muestra en Wussmann…
Estas obras son la última producción que realicé, es un año de trabajo, no tienen un eje en común. Son bastante distintas entre sí, tanto en el tema como en el formato, y en la forma de pintar también. Hay temas mitológicos que están ligados con lo que hacía antes y son recreaciones. Lo que hay en particular es que para esta muestra estoy trabajando en formatos bastante grandes, no de una forma forzada, sino pensando en el espacio de la galería que es imponente, y en donde muchas obras chicas se pueden llegar a perder.

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Tu pintura puede tener cierta relación con lo que hace Nahuel Vecino, que también explora en elementos de la pintura clásica, académica, pero él le agrega algún gesto irónico, algún guiño contemporáneo. Vos no utilizás esos recursos…

Sí, pero que no lo haga no quiere decir que me parezca mal o algo por el estilo. Simplemente, muchos otros como Nahuel, que pintan figuración bien, a veces recurren a eso, algunos lo hacen sinceramente, otros lo hacen porque se ven forzados a eso. Tiene que ver con que te dicen “está bien, vos pintás, pero ¿por qué no hacés fotografía, videoarte ?, ¿qué lo justifica?, si pintar es aburrido, es viejo…” Yo, en lo personal prefiero escaparme de esos recursos porque para mí sería fácil ponerle una campera de cuero a una figura y decir “mirá la contraposición”, pero eso ya se hizo a principios de siglo, todo el mundo que pintaba bien en mayor o menor medida quería demostrar y hacer explícito este juego entre decir “mirá, hice esta pintura pero mirá los 80s, los 90s…”. En los temas recreo situaciones que han sido pintadas miles de veces en la historia del arte, lo que pretendo es, con más o menos energía, continuar la tradición de lo que a mí me gusta y no creo necesario esforzarme en decir “pero vivo en el 2009”…No creo sea necesario subrayarlo todo el tiempo, creo que igual aparece. Hoy el arte contemporáneo tiene una fijación con que lo lindo por sí mismo no vale, tiene que ser otra cosa, tiene que dar un mensaje…

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¿ Cómo te formás y mejorás tu estilo?, ¿ trabajás de una manera autodidacta?
Sí, hace muchos años que es así, hay un momento en donde de mirar obra uno aprende más que de otras cosas. Cuando vas a un museo, cuando ves obra de alguien que te gusta, aprendés mirando, tratando de imaginarte cómo lo hizo…

Vas probando diferentes técnicas…
Sí, sobre todo en esta muestra hay bastantes diferencias entre cuadro y cuadro, cómo se han construido, los colores, hay paletas distintas.

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¿ Con qué modelos trabajás las figuras humanas?
Por lo general son figuras idealizadas a mi manera, porque mucha gente me critica la figuración que tengo, sobre todo la femenina, la ven fea, afeada, no comparte los cánones del cine y las revistas. Me han dicho que odio al cuerpo femenino y ese tipo cosas y es algo que está muy lejos de la realidad… (risas). Las figuras muchas veces están basadas en una intención pictórica, experimentando con el cuerpo, torciéndolo, moviéndolo, tratando de expresar cosas.

¿ Qué esperás del espectador ante tu obra?, muchos artistas hablan del otro como “el que completa la obra”, le da un significado…
Sí, escuché muchas veces eso, de diferentes artistas y en diferentes épocas y no lo entiendo. Evidentemente me siento bien cuando alguien ve en mi obra algo que quise poner, o me dice algo que yo no sabía y me gusta el significado que encuentra. O veo que disfruta por algo que ve, o sueña algo esa noche por una imagen que vio. También, como un sistema de autodefensa de las críticas negativas, uno hace como que no le importa demasiado. La verdad es que no me cambia, si gusta bien, y si no yo voy a seguir, mi obra en mi cabeza tiene una lógica propia independiente de cualquier otra cosa. No es una cuestión de soberbia, ni despectiva…si una mala crítica hace que esté deprimido, eso va alterar mi próxima obra, pero no voy a hacer obra para complacer a nadie, es muy peligroso. El primer espectador soy yo y soy el principal, si es para complacer, es para mí primero y ojala le caiga bien a la gente después…

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Se nota que ves tu obra como un rescate del “oficio” del pintor, una reivindicación de la pintura…

Estoy de acuerdo en verlo como una reivindicación, pero tampoco me interesa salir en la tapa de Art Today y que diga “Grün reivindicó la pintura”, primero porque hay un montón de gente hoy que pinta mucho mejor que yo. Segundo, porque es un tema más personal, yo me acuerdo de chiquito quedándome como loco con una pintura que ni siquiera entendía.Es eso. Cuando yo dibujo, pinto, ¿a dónde quiero llegar?, quiero llegar a eso mismo que me fascinó del principio.El trabajo del pintor, en gran medida, es poder insistir. La fuerza de voluntad es muy importante, uno mismo se exige a que las cosas salgan bien.

Rodrigo Podestá

Galería WUSSMANN: Venezuela 570, Buenos Aires

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El MALBA versus la máquina de impedir

foto de Juan Bongiovanni, gentileza del diario La Nación

 

Anoche Wussmannblog estuvo en un interesantísimo diálogo entre Eduardo Costantini y Alicia de Arteaga, en el Hyatt Hotel de la calle Posadas. No es frecuente escuchar de boca del actor mismo cuáles fueron las motivaciones, dudas, escollos y distintas situaciones por las que atravesó para llegar a la concreción de su obra, en este caso el museo que es landmark de nuestra ciudad. Una de las cuestiones que más nos sorprendió fue enterarnos que, por ejemplo, para repatriar una obra de Berni, se tuvo que pagar derechos de importación en la aduana, lo mismo que si hubieran importado juguetes o perfumes, dejando de lado que es un artista nacional. O que el gobierno de la ciudad anterior a éste paró la obra de ampliación del museo porque exigía una “compensación”…  ¿Compensación por mejorar nuestra ciudad? Increíble pero real. La máquina de impedir a pleno.

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Bissolino, acerca de la pintura.

Los problemas de un pintor (Philip Guston)

GUSTON: ¿Qué quiero decir yo con crear? Quiero decir que las cosas que sentía y disfrutaba en ciertos pintores del pasado que me gustaban, que me inspiraban, como Cézanne y Manet, eso que disfrutaba en su obra, ese abandono completo de sí mismo en la obra al grado que ésta, aun si era el retrato de una mujer frente a un espejo o un pescado muerto sobre una mesa, como las obras de esos hombres, no eran cuadros para mí. Me parecían como organismos vivientes colocados allí sobre la tela, sobre la superficie. Ese es en realidad, para mí, el acto creativo. Entonces no me pareció así por razones que yo mismo no comprendo… Todavía me preocupa y me desconcierta eso, y doy dos pasos hacia atrás, porque me desconciertan muchos problemas sobre los cuales no sabría como empezar a hablar, y estos problemas giran alrededor de la pintura abstracta o la producción de imágenes y, por supuesto, estoy buscando un lugar, un área, donde esas cuestiones se disuelvan, donde no existan, donde de alguna manera todo esto se integre en mí…Quiero decir que esa es mi esperanza. De modo que, como decía, por razones que no comprendo, a fines de los cuarentas y principios de los cincuentas, cuando me dediqué a la pintura no figurativa, aunque consideré que incluso entonces manejaba una temática, yo mismo no entendía del todo la misma, pero pensaba que lo era y, por alguna razón eso no está completamente todavía y posiblemente tampoco quiero aclararlo…Fui empujado por fuerza al tipo de pintura que hacía. Es decir, las exigencias de este diálogo conmigo mismo-me entrego a él, hago algunos trazos, me habla, le hablo, tenemos discusiones terribles que duran toda la noche, semanas y semanas- ¿realmente creo eso? Hago un trazo, unas cuantas pinceladas, discuto conmigo mismo, no si “me gusta o no” sino si “¿es veraz o no?, ¿es eso lo que intento decir, lo que realmente quiero?”.

PREGUNTA: Cuando está trabajando y ve algo que le recuerda una imagen literal, ¿cómo le afecta?

GUSTON: Batallo con esas cosas todo el tiempo. Hace unos años, como me sucede a menudo, me puse muy nervioso respecto a lo que estaba haciendo, quizás estaba exhausto; entre al desván un día y clave una tela sobre la pared –nunca pinto sobre un caballete-un desván muy viejo lleno de tragaluces sucios y un montón de basura; entonces pensé: pintaré sin pensar, simplemente lo que vea. Así pues, pinté todo el desván, como en uno de esos Matisses: caballete, sillas rotas, alambre eléctrico que colgaba, todo hasta el plano inferior, donde mi mano pintaba. Trabaje persistentemente ocho horas sin cesar, cruce la calle, traje a mi esposa. Mira eso, puedo pintar. Es tan bueno como un Bonnard. Yo estaba realmente trastornado. Eso negaba todo lo que yo solía producir. Fue uno de esos momentos extraños que tiene uno, hace cerca de cinco años. Siempre estoy confundido entre la representación y la no representación, la imagen literal y lo no objetivo; no existe un arte no objetivo. Todo tiene un objeto, una figura. La cuestión es ¿de que tipo? ¿Tiene ilusiones? ¿De que manera se puede tener figuración? En este caso pinté, bastante literalmente, con colores caprichosos, grises sucios, rosados agradables, ocres. Se ve formidable. Me costó trabajo dormir esa noche. Yo estaba muy alterado; ¿adonde voy? ¿Es esta una nueva carrera o que? Estoy cambiando; ¿temo cambiar?: todos esos problemas sicológicos. Entre a la mañana siguiente y no había nada allí, literalmente nada. Había una representación de todo esto, pero parecía una imitación, una falsificación, porque no parecía real. No parecía concreto. No parecía tener vida propia. Tan solo representaba algo y dependía de ese cabal reconocimiento; como cuando es preciso que se nos explique y uno dice: Ah si, una silla, un vestido roto; claro, un espejo roto. Estaba compuesto agradablemente; fluía y se movía de un aparte a otra; todo alrededor del ojo se movía con acierto; era absolutamente satisfactorio como cuadro. Bien, entonces, por supuesto, procedí a destruirlo. Y luego tuve que redescubrir una y otra vez que, supongo, no me interesa pintar, no estoy interesado en hacer un cuadro. ¿Entonces en qué diablos estoy interesado? Debo interesarme en este proceso del que estoy hablado. A veces una pintura resulta y yo remuevo mucho raspando. No tengo el estudio muy pulcro. En el piso, como excremento de vaca en el campo, hay un enorme terrón de pintura y algo se desprende del cuadro; miro ese residuo sobre el piso y es tan solo un montón de materia inerte, pintura inerte. ¿Entonces que es? Miro nuevamente la tela y no la encuentro inerte, es activa, se mueve y vive. Y eso me parece una especie de milagro peculiar que necesito una y otra vez. No se por que necesito esa especie de milagro, pero lo necesito. Estoy convencido de que ese es para mí el acto creativo; de ese modo lo obtengo. Así pues, estoy en un rincón con la pintura y, al parecer, no puedo salir. He hecho eso, pintar el estudio, una y otra vez. Unos cuantos objetos, latas de pintura sobre una mesa, recientemente, y no se queda allí. No permanecerá allí. El año pasado me ocupé de una taza barata para café; las tazas baratas tienen cierto aire agradable; esa asa se ve tan ordinaria. Quizá le pondré dos para hacerla interesante. No se queda allí; no se adhiere al plano. Entonces empieza uno a desplazar esa forma por todos lados; se la comprime, se distorsiona, quizá un lado se levanta; una asa sobresale. Eso es placentero; no sé porque. Al empujarla se siente uno bien. No se en que consiste; debe tener algo que ver con la cinestesia. Ahora siento que pinto; no estoy dibujando nada, ni siquiera representando arte no objetivo. Usted sabe, puede representarse el arte abstracto también, así como cabezas, figuras, desnudos. Muchos artistas abstractos son tan solo pintores figurativos, usted lo sabe. Y muchos artistas figurativos son muy abstractos.

Entrevistado por Henry T. Hopkins, Director del Museo de Arte Moderno de San Francisco, Co-comisionado, XVI Bienal Internacional de Sao Paulo

“To will a new form is inacceptable, because will builds distortion. Desire , too, is incomplete and arbitrary. These strategies , however intimate they might become must specially be removed to clear the way for something else a condition somewhat unclear, but which in retrospect becomes a very precise act. This “thing” is recognized only as it comes into existence…

Philip Guston(From Philip Guston Retrospective Catalogue. Modern Art Museum of Fort Worth. Thames & Hudson. 2003)

Bombardment , 116,8 cm. diam,

Los problemas que se le presentan a Guston al pintar probablemente sean los mismos para muchos artistas en diferentes disciplinas. La experiencia del hacer es importante en sí, el resultado: la obra, reflejo de esa experiencia.

La obra no es sólo presencia, es también existencia , son acontecimientos propiamente dichos.

La experiencia que está en el origen de la imagen es la que llega antes que cualquier otra cosa y permite que un signo visual se cargue de significado.

Tal vez para Guston pintar era satisfacer ese placer erótico por el abismo.

Carlos Bissolino

Galería Wussmann

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Entrevista a Gabriel Grün, artista de Wussmann en ArteBA 08

“Aquí en ArteBA me interesa mostrar que un artista de 29 años puede hacer cosas que requieren un poco más de trabajo. Quiero hacer un homenaje al oficio de pintar, el arte requiere un respeto a sus materiales y al oficio de hacerlo. Hay gente que no piensa así, que usa cualquier material. Tengo un fetichismo por el material, por ejemplo, con la madera dejo que se vea la veta, respeto su origen. En ArteBA no me siento desubicado porque he visto cosas bien hechas… el auge del video arte es porque la gente se relaciona mejor con la figuración. La gente la busca, se identifica con lo figurativo.”

ARGOS

“Los clásicos son los que más me han influenciado realmente, todo el Renacimiento, el Barroco, los alemanes, los flamencos y los italianos. Hay gente interesante hasta el siglo XIX, después en el siglo XX con los impresionistas se cae todo. Me puedo dar el lujo de ser muy crítico porque soy artista. Lo puedo criticar a Duchamp porque lo siento así, y creo que eso me hace bien porque me ubica en un lugar. De otra manera no podría tener la paciencia de estar un mes trabajando en un cuadro, ya que pensaría que todo vale y todo se puede aceptar.”

“Hay un montón de gente, sobre todo en Europa y Estados Unidos, que tiene academia sobre todo porque existió un pasado… estudié un año en la Pueyrredón y me fui, hice talleres, porque “academia” no encontré, están todos más pendientes en soltar el pincel y en hacer cualquier cosa que en empezar con modelado, claoscuro, composición, color. Falta aprendizaje.”

“Hay 3 artistas que me interesan mucho y son contemporáneos: uno es Odd Nedrum, un noruego con muchas influencias de Rembrandt, muy bueno, otro es Dino Valls, un gallego con el que compartimos muestra en Barcelona, y el otro, más cercano, del cual conocimos la obra con César Menegazzo en MiArt, es un italiano llamado Nicola Samorì que trabaja sobre chapas de cobre que es una técnica antigua. Son tres artistas con mucho reconocimiento internacional que hacen una figuración virtuosa.”

“Los tres demuestran que se puede hacer arte contemporáneo sin negar el arte del oficio de pintar, que es lo que me interesa a mí, defiendo lo que tiene una raíz artística y cultural en el oficio, saber trabajar, saber pintar. No creo que haya que pintar algo y ponerle un detalle gracioso o irónico para hacerlo contemporáneo, como por ejemplo la Gioconda con bigotes. No me esfuerzo por ser contemporáneo.”

PARCAS

” Supuestamente tendría que estar pintando lo que veo en televisión para ser contemporáneo, ya que es el discurso moderno, nuevo, pero no quiero pensar así, creo que puedo pensar y crear cosas nuevas. Estoy mucho más cómodo en el Louvre que en el Pompidou, en el Prado que en el Reina Sofía.”

“El trabajo de artista te demanda toda tu vida, no es como otro trabajo que podés dividir de tu vida cotidiana. No me puedo olvidar de mi trabajo, no vuelvo de una oficina y pienso en otra cosa. Estoy todo el tiempo pensando en arte, en las obras…”

Galería WUSSMANN: Venezuela 570, Buenos Aires

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